Junto con la renta fija y la variable, la inversión en productos de liquidez como los depósitos bancarios ha sido otra alternativa.
Estos activos son reservas a corto plazo que buscan asegurar tus ahorros.
Puedes utilizarlos por ejemplo si necesitas un lugar temporal para colocar el dinero mientras buscas otros productos para invertir.
También en caso de querer poner una pequeña parte de la cartera en productos más líquidos para hacer frente a algún imprevisto, ya que estos ofrecen mucha liquidez con bajo riesgo en sus rendimientos.
Por tanto, como el precio de estos activos y los intereses que ofrecen no sufren mucha fluctuación en el tiempo -tienen baja volatilidad, están asociados a productos de bajo riesgo.
Dos ejemplos donde también los puedes utilizar son por la entrada de una casa o la compra de un coche.
En cuando a los productos que puedes contratar podemos diferenciar dos grupos:
1 Cuentas a la vista o depósitos bancarios
Los intereses que pagan estas cuentas es mínimo, por eso muchas entidades ya los venden asociados a algún producto de inversión y de esta manera poder ofrecerte algo más.
La remuneración que genera una cuenta de ahorro va asociada a la duración del depósito, pero además, puede ser de diferentes tipos en función de la periodicidad del cobro de intereses, mensual trimestral o anual.
A la vez, estos pueden variar según que se cobren de manera uniforme – siempre el mismo porcentaje, o por tramos de saldo – de manera progresiva.
A fecha de finales del 2020, ya se tiene que pagar por tener depositado dinero en el banco.
2 Mercado monetario
Este es un activo también a muy corto plazo, normalmente menos de un año. Son muy líquidos y pagan intereses variables. Pagan más que los depósitos bancarios.
Aquí encontramos por ejemplo las letras del tesoro con vencimientos que van de 3, 6, 9 y 12 meses.
Son valores emitidos al descuento donde el precio de adquisición es inferior al importe que el inversor recibirá el momento del reembolso.
La diferencia entre el valor de reembolso de la letra, que debe ser en múltiplos de 1.000 Euros, y el precio de adquisición, será el interés o rendimiento generado por la letra del tesoro.
Las variaciones del precio en el mercado secundario suelen ser muy pequeñas, por lo tanto suponen un menor riesgo para ti en caso de que puedas necesitar vender estos valores en el mercado antes del vencimiento.
En lugar de letras públicas también puedes comprar papel comercial privado, o sea renta fija a corto plazo de empresas.
O si lo prefieres, adquirir estos productos mediante un fondo de inversión, los llamados fondos monetarios.
No son productos de inversión propiamente dicho, pero necesarios en un porcentaje pequeño, 2-3% en tu cartera como inversor.
A fecha de finales del 2020 solo el papel corporativo ofrece rendimiento positivo.
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