La gestión del riesgo es la articulación entre el capital emocional y financiero.
Capital financiero
Todos sabemos que es el capital financiero, son los rendimientos de la inversión, cuanto perdemos y ganamos.
Pero existe otro capital que pocos entienden y que es de vital importancia para conseguir nuestros objetivos, es el capital emocional.
Capital emocional
El capital emocional es como te sientes sobre las pérdidas y beneficios del capital financiero. Como llevas tus emociones sobre ello.
Si no tienes o has agotado tu capital financiero puedes recuperarlo, con tiempo lo recuperarás, no es fácil, pero si el mercado esta a favor seguro que lo recuperas.
Ahora bien, si acabas con tu capital emocional, estás acabado.
La gestión del riesgo es la articulación entre los dos. Te ayuda a no perder tu capital emocional indicándote cuanto invertir en cada momento de manera segura.
Si arriesgas poco, no tienes ningún tipo de inversión, pero si inviertes demasiado, puedes acabar en problemas.
Según tu tipo de inversión, confianza con la estrategia y tolerancia al riesgo, tienes que encontrar tu gestión del riesgo adecuada.
Necesitas dos cosas para tener éxito como inversor:
1 Confiar en tu estrategia/s de inversión
El motor de rendimientos, o sea tu estrategia de inversión, la tienes que hacer tuya. Tienes que confiar y sentirte cómodo para aplicarla siempre.
2 Tener un modelo de gestión de riesgo
Necesitas un control de riesgo que conecte la estrategia con tus emociones.
De esto se tiene que encargar el modelo de gestión de riesgo, cuando estar invertido al máximo y cuando protegerse es la transmisión, lo que da tracción a tu motor. Es la transmisión entre el capital emocional y financiero.
Muchos son los gestores o particulares que invierten bien en el mercado, pero no consiguen sus objetivos por aplicar demasiada prudencia.
Al contrario, encontramos otros particulares que son demasiado optimistas con sus posibilidades y apuestan demasiado, arruinando de esta manera una buena estrategia de inversión.
El secreto es arriesgar ni muy poco, ni demasiado, sino nunca conseguirás los rendimientos que buscas y tu estrategia obtiene.
Con tu confianza en tu estrategia/s, y con tu modelo de gestión del riesgo que te ayude a controlar tu capital emocional, te sentirás confiado en arriesgar lo correcto en todo momento, y sobre todo, a poder dormir tranquilo.
